(alcides herrera): Ana la Grande

(alcides herrera)

mayo 12, 2006

Ana la Grande


“En la mañana yo no les rompo las pelotas. A cada uno le pesa el futuro del día joven: inevitablemente los robará para sí (o intentará), empujándolos a saltar y recordándoles la fragilidad física, la cárcel de la cabeza. Cuando abres los ojos, la luz te hace una herida. Veo en mi grupo la desazón, el nerviosismo de quien no sabe qué hacer consigo tan temprano. Volviendo al yoga: el amanecer es más tolerable con este modo nice de cansar el cuerpo y vaciar la mente. Por 16 dólares los mando de regreso al mundo con una respiración mejor, una conformidad que no deberían mezclar muy pronto con cafeína. No es raro que las clases de la tarde sean diferentes. Yo misma estoy molida, lista para el abrazo de la noche. Yo soy un animal que necesita despedirse del sol. Les llego a gritar cuando hacen de cualquier bobería un obstáculo y tratan de consolarse a costa de uno, reclamando palabras en vez de asanas. No querría estar allí, moviendo la energía de gente que, aún interesándome, no conozco; moviéndola por dinero. Me gustaría estar en un parquecito, en uno que no haya visto nunca y sea más hermoso que los que ya vi. Naturalmente: con Frida Merlina.”